
Un buen amigo suele decir que cuando el amor llamó a su puerta, el no estaba en casa, en mi caso el amor, no se ha molestado en llamar, simplemente le ha pegado una patada a la puerta y se ha instalado en mi vida, sin preguntar, poniéndola patas arriba, cambiando mi norte y mi centro de gravedad, por que es ahora ella mi norte, es ella sobre la que gravita mi vida, por la que me desvivo y por la que vivo, sin pretenderlo ni buscarlo, finalmente he encontrado a alguien, con quien compartir mi tiempo, mis sentimientos, mis experiencias y mi vida, soy feliz de verdad, después de mucho tiempo, solo deseo poder hacerla tan feliz como ella me hace mi.